Chaouen: El pueblo azul de Marruecos

Al igual que España tiene una fuerte influencia árabe en muchas de sus construcciones, posiblemente Chaouen tiene un aire de una ciudad de los pueblos andaluces en Marruecos. Sobre todo, por su arquitectura. Situada entre las montañas de Rif, Chaouen tiene una de las medinas más famosas de todo Marruecos. Pasear por dentro de ella te sumerge en la cultura de un pueblo que es muy agradable con el turista y el visitante. Calles escalonadas con decoraciones judías hacen que dar un paseo sea muy agradable, sobre todo, por la tranquilidad que se respira comparado con otras ciudades Marroquíes.

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Medina de Chaouen

 

Caminar por el zoco lleno de tiendas de artesanas, de las cuales, recomendamos una especialmente que vendían jabones muy baratos, es un deber que hay que hacer. Acordaros que en Marruecos hay que regatear los precios que nos ofrecen al principio. Forma parte de la cultura del comercio árabe y una manera de sumerginos más en su cultura. Podéis encontrar Chilabas por 100 Dirhams (menos de 10 euros). Si pasáis por ciudades como Ceuta, allí podréis cambiar Euros por Dirhams a propios marroquíes con un cambio bastante más favorable que un banco español.

Seguimos paseando por Chaouen y otra visita obligada es la Plaza Uta el-Hammam donde se localiza la Alcazaba y la Mezquita. La Mezquita no está abierta para no musulmanes, luego sólo podéis entrar si pertenecéis a esta religión y váis a hacer un oficio religioso. No obstante, merece la pena dar una vuelta por la zona y ver su arquitectura.

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Plaza de Chaouen

 

Una de las cosas que más nos sorprendió, fue la enorme vegetación y ríos que hay alrededor de la ciudad. Tenemos en mente que Marruecos es seco, pero Chaouen es todo lo contrario. Si tenéis tiempo, una visita obligada son las cascadas de Akchour (Puente de Dios) donde os sorprenderá su naturaleza y su ríos

Cascadas-Akchour-Chaouen

Para llegar al sitio, tendréis que ir hacias las montañas en dirección el Valle de Laou. Cerca de allí, tendréis la Mezquita de Charafat, que está rodeada de cascadas. Por la tarde os recomendamos que toméis un buen té con pastas. Hay muchos sitios muy típicos y a nosotros nos lo tomamos justo en una calle que sube de la plaza. Para comer, os recomendamos que probéis los platos típicos como el Cous-Cous o el Tajín de Kefta. Nosotros lo comimos en un restaurante que también es hotel que se llama Casa Hassan y la verdad es que nos encantó. Por cierto, no os olvidéis de probar las aceitunas, hacen un machado realmente bueno. Y para beber, si os gustan los refrescos, pediros una Fanta de Naranja. Realmente tiene color naranja y no como en España donde ya parece más agua.

Nos despedimos con una foto de nuestra comida para abrir apetito 🙂

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Saludos y esperamos vuestros comentarios!

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